CARTA II

MADAME DOE A MR. SMITH: CON LA BAJA CALAÑA INTELECTUAL DE LAS REDACCIONES HEMOS TOPADO

No acabo de creer, estimado amigo, que por fin nos andemos en estas, después de tantas charlas en el café de siempre y tantas ideas (millones, trillones) que echamos al aire. Lo cierto es que me embarco no tanto por decir como por leer, confinada como estoy a vivir a través de sus ojos lo que sucede por el mundo. Muy parco es usted en correspondencia privada (ya sé, ya sé que muchas son las obligaciones que le atan), así que quizá un público más numeroso (había escrito amplio, pero conviene ser tirando a fascista con el lenguaje) venga bien a mis deseos de saber. Desde los extramuros, su universo me resulta bastante exótico e irreal, he de decirle. Pero, por lo visto, es verdad que París sigue en pie mientras todo se derrumba.

Las blogueras son la peste negra, en eso estamos de acuerdo. Sin embargo, no dejo de contemplarlas como el chirriante reflejo de la profunda estupidez de quienes las encumbran, ese amado público que Larra no encontraba y que, por desgracia, nosotros conocemos ya muy bien. Permítame un inciso rabioso: ODIO al público español ignorante, bajuno, falto de curiosidad, intolerante, con complejo de superioridad e inferioridad, que no lee ni le interesa más que satisfacer los instintos superficiales. Y ODIO a los que le condenan a tal situación de incivilización, director@s, redacto@es y demás figurillas de los medios de comunicación, entrenados para estimular y satisfacer sus groseros instintos y mantenerle cual perro con cadena al cuello. Nada se publica si no atañe al consumo y la sumisión. Hasta hace unos años, las jef@s sabían al menos quién era tal o cual escritor o pintor o diseñador. Hoy, ya lo he comprobado, simplemente no tienen ni idea. El nivel intelectual (tanto de cantidad de conocimientos como de capacidad para tener ideas y ser medianamente crítico con ellas) de las redacciones de las revistas de moda es alarmantemente bajo. ¿Es un signo de los tiempos? ¿Nos hemos quedado sin público los periodistas que tuvimos la suerte de hacer la EGB?

Pero, en fin, volviendo a las blogueras, de un tiempo a esta parte me he recriminado en no pocas ocasiones lo cobarde y fácil que es cargar contra el rival más débil (ellas, las de las faltas de ortografía, los leismos y lelismos, los parentescos con apellidos vacíos, la banalidad repulsiva) y no aplicar la misma medicina a las que las jalean y emplean, mientras por lo bajini despotrican contra ellas creyéndose mejores. Las genuflexiones de las directoras de turno ante las blogueras son más profundas que la garganta de aquella pobre. A excepción de alguna rara avis, las equivalentes españolas de la señora Roitfeld poseen un encefalograma escasamente animado (quizá algún saltito de emoción cuando llega el regalito de turno), mucho miedo de perder la silla (sin estatus desaparecen) y terror cerval a que el paternalista editor (tras estas tristes mujeres siempre hay un neocom que habla susurrando) les reduzca el presupuesto o la autoestima (cosas que deben de ir unidas). Corren como pollo sin cabeza tras las blogueras y cualquier otro invento que le ponga a una marca. ¿Que las entrevistas tienen las cartas marcadas? Sí. Pero es que ni público ni profesionales están interesados en ninguna otra cosa. Sumisión y consumo. Las ideas y la cultura ya son territorio de la ceja alta, si me permite la peregrina traducción. ¿No le fascina que juntaletras de la tendencia acaben integrando las filas de la alta cultura?¿Cómo se le habrá quedado la cara a los intelectuales de verdad?

Con Carine Roitfeld me pasa un poco como con Cristiano Ronaldo: puede que juegue bien, pero me puede lo que representan, ese fast food para las masas disimulado por un barniz marketiniano de supuesta exquisitez sexy (puag). Un documental comme il faut no nace del marketing (sumisión y consumo) sino de la creación (cultura e ideas), y CR ha enseñado el plumero mediocre de la escuela de directoras de revista que tan bien conozco. ¿Salvaje, sexy y divertida? ¡Cobarde, sin personalidad y miedosa! Estoy segura de que la jugada de Vogue en The September Issue salió bien porque Grace Coddington es quien es, porque si hubiera sido por la Wintour (¿acaso no le parece esta el reverso lady de la otra?) hubiera convertido el documental en otro anuncio insustancial e insoportablemente largo. Aprovecho para recomendarle el documental sobre Diana Vreeland. Quelle femme! ¿Sabrán de ella nuestras blogueras? Le puedo asegurar que la directora de una revista que me sé no tiene ni idea.

Con tanto despotricar me estoy alargando, y no quiero dejar escapar el instante de preguntarle algo: ¿Cuál es el papel de una pasarela de moda? ¿Qué hace por la moda española (creación e industria) la Mercedes Benz Fashion Week Madrid, además de venderle a las marcas espacios de publicidad encubiertos en los telediarios con la connivencia de los diseñadores? ¿Por qué no se rebelan estos diseñadores contra esta comercialización vacía de su trabajo que, además, les cuesta unos 4.000 euros? ¿No es muy raro que la misma persona, Cuca Solana, lleve ¡28 años! al frente de un evento que no sirve más que para poner tetas en el telediario? ¿Es Leonor Pérez Pita (ella se prefiere con nombre diminutivo y apellido de su marido, ya imagina estimado y perspicaz amigo por dónde van los tiros) a la moda española lo que don Juan Carlos a la monarquía? ¿Por qué la directora de una pasarela que se nutre de la creación alaba y acepta el patrocinio de una marca como Zara, famosa por esquilmar el talento de lo jóvenes diseñadores y por copiar?

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